Óscar Alonso
Mis gafas
17 Enero 2008
Escribo este artículo gracias a mis gafas. Sin ellas, lo admito, habitaría una permanente neblina de formas horribles e imperfectas. Mis ojos naufragarían en una laguna de misteriosos animales erguidos sobre dos patas, y tendría que reconocer a mi mujer y a mi hija por el sonido de sus voces al llamarme mientras cruzo alegremente un semáforo en rojo. Soy miope. No de los de gafas de culo de vaso y mirada de topo, pero sí de los de nariz aguileña y prominente, ese tipo de quillas que una pesada montura ha ido esculpiendo con esmero de orfebre año a año desde mi adolescencia. Mis gafas, ahora, están acorazadas por una montura de color oscuro, como hechas para atravesar la noche y conquistar imperios. Sé que si se caen al suelo, la armadura que las protege me las devolverá intactas. No son como las otras que tenía, livianas y delicadas como una figurita de Lladró, que una tarde se llevó el viento sur con la pericia de un carterista junto a un batiburrillo de sombreros, pañuelos y algún desdichado peluquín. Estas son unas gafas modernas, como las que calza José Carlos Somoza, Joe Hill o Vicente Molina Foix. Incluso me hacen sentir como un escritor más. Si de mi cartera dependiera, hubiese vuelto a comprar otro par de gafas sin montura, etéreas, casi invisibles, como las que aquella tarde el viento me birló con desparpajo. Pero no, me decidí por este par de gafas, porque casi me salían gratis. Y es que en este país, donde el que más o el que menos, está a la espera de ver qué hacen los demás para “intertextualizarlo”, “emulearlo”, o “neroarlo”, gracias a entidades como CEDRO (Centro de Derechos Reprográficos), un escritor tiene la posibilidad de no morirse de hambre, si se tercia el caso (que no lo es). Pero también de comprarse unas gafas ancladas al suelo y pagar sólo una pequeña parte, arreglarse la dentadura para no asustar a las ancianas y no ser enterrado en una caja de mandarinas. Por eso me hace mucha gracia, de la triste, que se haya levantado tanta polvareda por el asunto del CANON. Sí, ese que dice que a partir de ahora TODOS tenemos que pagar un poco más al comprar un CD, un teléfono móvil, o toda esa caterva de chismes que sirven para apropiarse del trabajo ajeno sin pasar por caja. Muchos protestan porque dicen que, al igual que en esa película de ciencia-ficción, es perseguir el delito de la piratería antes de que se cometa. Gracias a la gestión de CEDRO, miles de autores en este país tienen la posibilidad de que su trabajo haya que pagarlo, porque escribir un libro, un guión de cine, una obra de teatro, un poema o una serenata, conlleva un esfuerzo que sólo quienes lo practican están en disposición de comprenderlo realmente. Y, desgraciadamente, en este país, sólo cuando algo cuesta dinero, se empieza a valorar en su justa medida. Amen.
Escritores Vascos
http://www.escritoresvascos.com/?p=508
En esta sección
Entrevista a Pedro Farré. Director de Relaciones Corporativas de la SGAE.
La remuneración compensatoria por copia privada es una medida de carácter social que beneficia a todo el mundo: a los creadores, porque se les compensa por su trabajo, a los fabricantes, porque repercute positivamente en la venta de aparatos y al consumidor, que puede hacer uso de la copia privada.
Rafael Reig
El derecho de autor, como usted sabe, tiene dos componentes: uno moral y otro patrimonial. Moral: tengo derecho a que un texto mío no se publique en una Antología de narradores pedófilos. Patrimonial: si se publica un texto mío, me tienen que pagar algo.
Blanca Cortés Fernández
Para hablar con propiedad sobre el tema, es necesario partir de una verdad contemplada en nuestra legislación sobre propiedad intelectual –Ley 23/2006, de 7 de julio– y que no es otra que la compensación equitativa por copia privada.
Antonio Rojas
Porque pocas veces he tenido ocasión de leer tantas incorrecciones y falsedades juntas a propósito del derecho de copia privada, el mal e interesadamente llamado "canon digital".
Ignacio Casado
La necesidad de compensar a los autores por los efectos de la copia privada sigue en entredicho. Es preocupante el cuestionamiento del salario de los autores, situación inédita en otros colectivos de trabajadores cuya retribución nadie osa objetar.
Ignacio Casado
Recientemente se ha publicado en esa sección un texto, firmado por Emilio Martínez Fernández de Bobadilla, en el que se vierten graves acusaciones y descalificaciones contra la Sociedad General de Autores y Editores, ante las cuales me veo obligado a responder...
Entrevista a Eduardo Bautista, Presidente del Consejo de Dirección de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE)
El canon digital está en la agenda de prioridades del nuevo Gobierno.
Antonio Rojas
Ni la copia privada ni la SGAE criminalizan al consumidor, sino todo lo contrario. Si la copia privada fuera ilegal en este país, entonces sí que todos los ciudadanos seríamos presuntos culpables.
Carlos Álvarez de la Mata
Uno de los más graves problemas que plantean las nuevas tecnologías es compatibilizar su uso con el respeto a los derechos de propiedad intelectual. Nuestro país ha afrontado este problema acometiendo diversas acciones y modificaciones de nuestro ordenamiento con el fin de mantener en el ámbito tecnológico un adecuado nivel de protección de los derechos intelectuales.
Entrevista a Jorge Drexler
El cantautor uruguayo abre el jueves en el Palau el Festival de Guitarra y presenta 'Cara B'.
Octavio Dapena
España no puede quedarse atrás, y más si se tiene en cuenta que los índices de pirateria de nuestro país son los más altos de Europa.


